La actualidad estadounidense ha estado marcada esta semana, sin duda, por la elección de Obama de la persona que ocupará la secretaría de Estado del país (equivalente al cargo de ministro de Asuntos Exteriores en Europa): ni más ni menos que Hillary Clinton, su rival en las primarias demócratas. Mucho se especuló (allá por el lejano verano) sobre la posibilidad de que la ex primera dama formara tándem con Obama en las presidenciales del 4-N. Sorprendentemente, el elegido fue un prácticamente desconocido Joseph Biden.Eso sí, la decisión del presidente electo se ha hecho esperar. Consciente de que cada paso que da se va a mirar con lupa en su país y fuera de él, su equipo ha estado investigando durante la semana que ahora termina las cuentas de los Clinton. Cabe recordar que el ex presidente Bill Clinton preside una Fundación que lleva su nombre y que trabaja en distintos temas de desarrollo en todo el mundo contra la lucha anti-sida. El problema de esta fundación (supuestamente) radica en la lista de donantes de esta entidad, ya que podría mostrar conexiones con figuras internacionales a favor de políticas que podían entrar en conflicto con los de la nueva Administración Obama. La cifra de ingresos de Clinton da vértigo: desde que dejó la Casa Blanca (en 2000), el demócrata ha recaudado ni más ni menos que 500 millones de dólares (unos 400 millones de €).
Ahora, todo parece que está bien y Hillary se convertirá en el relevo de la republicana Condoleeza Rice. Poco a poco se van desgranando los nombres del nuevo equipo presidencial. Lejos de la renovación, Obama está optando por personas del entorno de Bill Clinton: a la ya mencionada Hillary, hay que sumar los nombres de Timothy Geithner como secretario de Estado y de Lawrence Summers como director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca. Tanto en un caso como el otro, son dos veteranos de la administración Clinton.
Cuando cada vez queda menos para que jure el cargo de presidente de EE.UU., Obama ha telefoneado al presidente afgano, Hamid Karzai. ¿De qué hablaron? Parece obvio: la guerra en aquel país, que se cobró la vida de dos soldados españoles en Herat hace quince días. Obama quiso dejar patente su compromiso con la paz y la seguridad, que va a aumentar las ayudas que recibe el país asiático en cuanto acceda al cargo y que va a ofrecer asistencia al pueblo afgano.
No en vano, hay que recordar que, cuando aún era candidato presidencial, el demócrata viajó en julio a Afganistán para visitar a las tropas norteamericanas desplegadas allí. Y aprovechó para reunirse con Karzai. Parece muy factible que el norteamericano y el afgano se reúnan nuevamente en los primeros meses de 2009.
¡Hasta la próxima!
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