
Llegó un nuevo día para la historia: el 15-N. A las 00:39 del 15-N (hora peninsular), se producía la "imagen del morbo": la foto de Bush y Zapatero juntos en la Casa Blanca. Nuestro presidente llegaba con 3 minutos de retraso respecto a la hora prevista. A las puertas de la Casa Blanca, le esperaba el todavía presidente norteamericano Bush con un "¡Hola!, ¿cómo estás, amigo?". Se disparan miles de flashes. La expectación es máxima, sobre todo si tenemos en cuenta que, salvo incidentes, éste será el último día en que Bush y Zapatero asistan juntos a una reunión global.
Pocas horas después, los periódicos españoles coinciden en sus portadas con la foto de los dos presidentes (y sus respectivas sonrisas forzadas).
Era el momento de la cena solemne que Bush ofrecía a sus invitados en su residencia. El menú, eso sí, no notaba los efectos de la crisis: ensalada exótica con vinagreta de sidra, codornices ahumadas con arroz, cordero al tomillo y tarta de pera con arándanos azules. ¿Austeridad en tiempos de crisis?
Unas horas más tardes, iba a tener lugar la esperada cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G-20. Como representación española, van a asistir el presidente Zapatero; el vicepresidente económico, Pedro Solbes; y el secretario de Estado de Economía, David Vegara. En esa mesa hay una ausencia, la del primer ministro holandés, Jean Peter Balkenende, que tuvo a regresar a su país por la repentina muerte de su padre. Así pues, una silla queda vacía.
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