domingo, 9 de noviembre de 2008

LA NOCHE EN QUE OBAMA HIZO ¿HISTORIA? (y III)

Tras varios días sin entradas (y tras la resaca electoral del pasado martes / miércoles), voy a publicar algunas reflexiones sobre los resultados del 4-N en EE.UU. El día después, todos los medios publicaban una noticia en la que no faltaba el adjetivo histórico.
Por ello, no pongo en duda la legitimidad de los resultados conseguidos por el demócrata, pero tampoco creo que tengamos que estar en una especie de euforia colectiva. Muchos piensan (yo no me incluyo) que Obama (que no es de raza negra) va a dar un cambio de tuercas en la economía, unas medidas de las que no sólo su país estará pendiente, sino todo el mundo. Así pues, creo que más que hablar de historia, tenemos que hablar de prudencia, no vaya a ser que dentro de un par de años todos se lleven las manos a la cabeza con su gestión.

De momento, el vencedor electoral (que conste que no tengo nada en contra de él) ya ha confirmado el nombre de su jefe de gabinete: Rahm Emanuel (ver foto), ex consejero de Clinton en su etapa en la Casa Blanca y amigo personal de Obama. No acaban aquí los nombres: también dio a conocer, 24 horas después de su victoria, las personas que coordinarán la etapa de transición hasta que jure el cargo de presidente norteamericano (20 de enero): serán John Potesta (ex jefe de gabinete de la Administración Clinton), Valerie Jarret y Pete Rouse. Como secretario de Defensa, se rumorea que Obama podría mantener en el cargo al actual, Robert Gates.

Por tanto, yo me pregunto: ¿es ésta una renovación real y profunda? ¿Es ése el cambio prometido por Obama? Porque la mayoría de nombres que circulan por los mentideros proceden de la Administración Clinton. Estamos hablando de finales del siglo XX (en el año 2000 Bush accedió a la Casa Blanca).

Después de varios días de resaca electoral, EE.UU. (en concreto, Washington) volverá a ser centro de interés informativo (¿alguna vez lo ha dejado de ser?) el próximo día 15. Será con motivo de la cumbre a la que asistirán los líderes del G-20 y a la, que por fin (y tras arduas negociaciones y reuniones diplomáticas) Sí asistirá nuestro presidente. Eso sí, estarán Bush, Zapatero, pero... ¿y Obama? La diplomacia estadounidense afirma que no hay establecido ningún formato de cumbre en la que pueda estar presente el presidente electo. Si esto es cierto, ¿no se puede modificar? Es verdad que Bush sigue siendo el presidente pero, como se diría coloquialmente, "le quedan 2 telediarios". Así pues, su margen de maniobra será muy estrecho y, en cualquier caso, cualquier decisión que tome deberá, cuanto menos, ser consultada con su sucesor. ¿No sería más fácil poner una silla más al vencedor de las elecciones? Ahí lo dejo...

Mañana seguiré con más reflexiones de este 4-N, que no son pocas...



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