En una jornada, marcada, sin duda, por las repercusiones de los atentados terroristas en Bombay y las revueltas de Bangkok, pocas novedades hay en la actualidad estadounidense. Si ayer comentábamos los últimos nombramientos de la administración Obama (a partir del 20 de enero), hoy nos hemos enterado de que el ex presidente Clinton ha aceptado hacer públicos los nombres de los más de 200.000 donantes de su fundación, condición sine qua non para que su esposa Hillary pueda acceder al cargo de secretaria de Estado.De hecho, según informa hoy The New York Times, Obama tiene previsto anunciar mañana lo que es un secreto a voces: que su rival en las primarias demócratas será, a partir de enero, la sucesora de Condoleezza Rice. La fundación de Clinton, Clinto Global Iniciative, promueve la lucha contra las enfermedades (especialmente, del VIH), la pobreza y el cambio climático. Pues bien, a partir de este momento, esta entidad no celebrará sus reuniones anuales fuera de territorio estadounidense ni aceptará contribuciones de gobiernos extranjeros.
Así pues, Bill ha allanado el camino para que Hillary pueda ser la próxima secretaria de Estado estaodounidense, después de la frustración que le supuso el no haberse podido convertir en la primera fémina en concurrir a unas presidenciales en la superpotencia mundial.
Así pues, Bill ha allanado el camino para que Hillary pueda ser la próxima secretaria de Estado estaodounidense, después de la frustración que le supuso el no haberse podido convertir en la primera fémina en concurrir a unas presidenciales en la superpotencia mundial.
Hoy, aprovechando las pocas novedades que nos ofrece la actualidad en EE.UU., quisiera hacer una reflexión sobre un tema que discutimos en la última sesión de "Seminario" Hablamos de la conveniencia o no de instaurar una democracia más representativa en nuestro país. Yo ni soy partidario ni soy detractor de instaurarla, pero sí hay que tener algunos elementos en cuenta. Me quedo con las palabras que Manuel Núñez Encabo escribía en El País en 1985: "una democracia puramente formal y representativa queda expuesta, en países débiles como el nuestro, al peligro constante del autoritarismo y constante, y en países más estabilizados, a la apatía, como puede observarse en períodos electorales".
Evidentemente, han transcurrido ya casi 25 años de estas afirmaciones, pero creo que siguen teniendo vigencia. Ahora bien, ¿en qué debería consistir la democracia representativa? ¿Cómo se pueden establecer mecanismos para que los ciudadanos no tomen sólo el protagonismo en periodos de elecciones? Sin duda, son preguntas complejas de difícil respuesta. En un momento en el que los ciudadanos están desencantados con la clase política, más que nunca es necesario estudiar esta cuestión. No obstante, tampoco creo que los ciudadanos deban tomar decisiones en todo momento y, mucho menos, que gobiernen conjuntamente con un partido.
Evidentemente, han transcurrido ya casi 25 años de estas afirmaciones, pero creo que siguen teniendo vigencia. Ahora bien, ¿en qué debería consistir la democracia representativa? ¿Cómo se pueden establecer mecanismos para que los ciudadanos no tomen sólo el protagonismo en periodos de elecciones? Sin duda, son preguntas complejas de difícil respuesta. En un momento en el que los ciudadanos están desencantados con la clase política, más que nunca es necesario estudiar esta cuestión. No obstante, tampoco creo que los ciudadanos deban tomar decisiones en todo momento y, mucho menos, que gobiernen conjuntamente con un partido.
Hasta la próxima.







1 de noviembre: día de Todos los Santos, jornada para honrar y recordar a nuestros difuntos. Pero en EE.UU., esta jornada adquiere tintes feativos con otra celebración asociada al terror: Halloween. Durante una noche, los estadounidenses hacen de los disfraces, las calabazas y cualquier elemento que produzca miedo sus artilugios nocturnos. Y en un año marcado, sin duda, por la cita electoral del 4-N; Halloween debía estar presente, en mayor o menor medida, en las elecciones norteamericanas. Durant esta pasada madrugada, centenares de particulares se han disfrazado de su candidato preferido o del que más desprecian. Y, por este motivo, han sido las máscaras de dos personajes las que han alcanzado mayor éxito: las de Obama y McCain. Desde hace unos cuantos años, la máscara del político con mayores ventas, es el candidato que se alza con la victoria en la cita electoral. Y, si atendemos a lo que ha ocurrido este 1-N, Obama ganaría las elecciones, ya que sus máscaras se han vendido más que las de su contrincante republicano.