sábado, 1 de noviembre de 2008

HALLOWEEN, TAMBIÉN EN LAS ELECCIONES

1 de noviembre: día de Todos los Santos, jornada para honrar y recordar a nuestros difuntos. Pero en EE.UU., esta jornada adquiere tintes feativos con otra celebración asociada al terror: Halloween. Durante una noche, los estadounidenses hacen de los disfraces, las calabazas y cualquier elemento que produzca miedo sus artilugios nocturnos. Y en un año marcado, sin duda, por la cita electoral del 4-N; Halloween debía estar presente, en mayor o menor medida, en las elecciones norteamericanas. Durant esta pasada madrugada, centenares de particulares se han disfrazado de su candidato preferido o del que más desprecian. Y, por este motivo, han sido las máscaras de dos personajes las que han alcanzado mayor éxito: las de Obama y McCain. Desde hace unos cuantos años, la máscara del político con mayores ventas, es el candidato que se alza con la victoria en la cita electoral. Y, si atendemos a lo que ha ocurrido este 1-N, Obama ganaría las elecciones, ya que sus máscaras se han vendido más que las de su contrincante republicano.
Por cuestiones de tiempo, los fabricantes no pudieron elaborar las máscaras de los candidatos a vicepresidente, Palin y Biden. No en vano, sí se han comercializado la peluca y las gafas de la gobernadora de Alaska.
Ya en 2000 y 2004, las ventas de máscaras de Halloween predijeron el ganador en la jornada electoral, George W. Bush. Curiosamente, en las primarias, ya se predijo el nombre de los dos candidatos: Obama y McCain.
Y un último apunte para la curiosidad: también se han vendido (con notable éxito) los disfraces de Joe (el plomero), que tuvo un encontronazo con Obama ante las cámaras de televisión y que ahora los medios estadounidenses se rifan para utilizarlo con un analista político más.

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