A punto de acercarnos al 20-E (fecha de la toma de posesión del nuevo presidente de EE.UU.), Obama ha lanzado un nuevo mensaje para llevarse la ovación del público, que parece que es lo que mejor sabe hacer. Por si alguien no se había enterado, el demócrata insiste: más chulo que un ocho, ha prometido que, en sus primeros días de mandato, cerrará la controvertida prisión de Guantánamo. El objetivo es claro: distanciarse de su predecesor, George Bush. Hace muy pocos días, Obama reconocía en una entrevista televisada que el cierre de Guantánamo iba a llevar seguramente más tiempo del necesario. ¡Ahora nos vendrá con el cuento del "no lo sabía"! Queda muy bonito pronunciar palabras para llevarse un puñado de votos, pero la mayoría de expertos en política internacional confirman que la clausura de la prisión no se va a hacer en un abrir y cerrar de ojos, que llevará un mínimo de 2 años. Aún así, él se ha empeñado en esta cárcel, convirtiéndola en una obsesión casi enfermiza.Salvando las distancias, Obama me está recordando a aquel ZP victorioso del 15-M de 2004 cuando anunció como primera medida la retirada de las tropas de Irak. Mire usted, no estoy diciendo que Guantánamo sea sinónimo de la defensa de los derechos humanos, pero con la que está cayendo (y esto no tiene pinta de mejorarse), creo que hay otras prioridades. ¿Por ejemplo? Por ejemplo, un macroplan para revitalizar la economía y crear puestos de trabajo.
Por cierto, en las últimas horas también ha hablado la flamante secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. Y, ella sí, se ha dignado a hablar de la complicada situación entre iraelíes y palestinos. ¿Qué ha dicho? Nada nuevo: que su futuro Gobierno hará todo lo posible para lograr la paz entre palestinos e israelíes, que entiende perfectamente el deseo de Israel de defenderse en las actuales circunstancias y liberarse del bombardeo de los misiles de Hamás. Y, para acabar, ha sacado a relucir Irán. En este sentido, Clinton estima esencial que su país apueste por una política exterior que inste a Irán a poner fin a su programa de armamento nuclear.
En conclusión, las bonitas palabras de Obama y Clinton se quedan en eso: en simples palabras.
Así anunciaba la TV estadounidense la primera promesa que hizo Obama de cerrar la prisión, allá por el mes de noviembre:
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